martes, 24 de mayo de 2011

Lo que más rabia da

Con tu suegro no hables ni de política, ni de fútbol, ni de religión. Sabio dicho que te ahorarrá varios disgustos en sobremesas dominicales de arroz, buen postre y café. Sabio dicho que te los ahorrará incluso en situaciones en las que ambos os encontréis en el mismo bando. Por experiencia familiar puedo dar fé de que al final la cosa siempre acaba en discusión, aunque uno de ellos se empeñara siempre en decirme, cuando era pequeño, que él no era ni del PSOE ni del Madrid -- un beso, fetéles. Y sabio dicho que se puede aplicar en innumerables ocasiones, como ésta, donde opinar de política no me traería otra cosa que "disjustos". Así que no vengo a hablar de política.


Vengo a hablar de que el otro día estuvimos en la manifestación del 21M en Berlin para apoyar, de cierta manera, a los que están allí en España dando el callo. Llevamos ya unas semanas en las que la política es tema candente entre los españoles. Quedas con alguno de tus amigos o amigas a tomar algo y las conversaciones se han convertido ya en monotemáticas. La mayoría de nosotros está al tanto de todo lo que pasa en España: ediciones online de los periódicos, redes sociales, conversaciones con amigos y familiares, etc. Pero lo que más me sorprende es que aparte de pequeñísimas divergencias, todos tenemos la misma opinión sobre el tema. Mira que es difícil, pero es así. Aquí no es que cojeemos todos del mismo pie, sino que parece ser que todos tenemos un problema común, el cual nos afecta en mayor o menor medida.

El cartel que sale en la foto, que clama "Emigrar es un derecho, no una obligación", refleja muy bien este problema. La verdad es que yo puedo llorar por un ojo, dentro de lo que cabe, porque estoy teniendo algo de suerte -- de momento. Pero también es verdad que mucha gente de la que aquí está puede llorar por los dos, y sí, con bastantes motivos y razones. Casi ingenieros viviendo con becas de 350 euros al mes, ingenieros sobreviviendo como autónomos, doctores -- no los de los hospitales -- con futuro incierto y muy lejano de su país,... y podría seguir un buen rato. Y lo peor de todo es que la cosa no tiene pinta de mejorar mucho, sino de todo lo contrario.

El hecho de estar lejos te permite analizar las cosas desde otro punto de vista. Por una parte parece que en nuestro añorado país ser el más chorizo, o el que más consigue haciendo menos, tiene premio. Eso representa una gran motivación para los jóvenes de ahora, y para las generaciones venideras, señores políticos. No me gusta generalizar, porque cuando se generaliza se pierde muchísima objetividad, y a su vez bastante razón, pero sí puedo afirmar que aún no generalizando, el saco donde metemos a los sinvergüenzas está que rebosa. Mientras los demás se dejan los cuernos, unos cuantos -- ya no estoy hablando sólo de políticos -- se aprovechan de unas reglas del juego que son, ya de base, injustas. Unas reglas que no valoran el esfuerzo y las ganas por mejorar que tienen algunos. Unas reglas que no favorecen al que se esfuerza, y que no penalizan al maleante. Pero unas reglas que sí valoran al listillo de la clase, al caradura, y al sinvergüenza. ¡Esfuércese, no le servirá de nada!, parecen decirte a los cuatro vientos. Eso es lo que más rabia da.

Hay gente que se cree que este tipo de manifestaciones son políticas. De hecho, mucha gente se aprovecha y a veces las quiere convertir en políticas, y sacar tajada de la situación. Aquí en Berlin algunos lo intentaron, y en España también tenemos unos cuantos de estos. Pero el motivo principal de esta manifestación, para mí lo más importante, creo que había sido comprendido por la mayoría de los que allí estábamos. En momentos como estos pagaría por una conversación con aquel hombre del "der Mann mit den Hühnern" y del puño izquierdo incansable.

Por cierto, puede que estés acordándote de lo que dije al principio sobre que no hablaría de política. No lo he hecho. Solamente he hablado de valores.

lunes, 16 de mayo de 2011

La voluntad

El otro día fui a un bar que me encantó. Buen ambiente, buena gente, cómodos sillones, algo de comida, y mucho vino. Se llama Weinerei Forum (http://www.weinerei.com/forum.html), y lo podemos encontrar cerca de la parada U Rosenthaler Platz (ver).


Se trata de una vinería. Aquí puedes probar multitud de vinos (tintos, rosados, blancos, dulces, etc.), además de degustar algo de comida para no perecer en el intento. La comida suele ser básica -- por lo menos cuando yo fui. Algo de pasta, ensalada, quiche, y si tienes suerte algo de dulzaina para terminar. El ambiente es muy bueno: multitud de gente joven y no tan joven se distribuyen por mesas, sillas, taburetes y sillones, cada uno de su padre y de su madre, lo que le da al bar ese toque característico muy común en los bares de Berlín. Es el típico bar de "nos pegamos hostias al entrar para pillar el sofá", merecerá la pena. También es otro de esos bares difíciles de encontrar en España, por la simple razón de que en nuestro país no funcionaría. Y aquí va el por qué.


La cosa funciona de la siguiente manera. Nada más entrar te centras en pillar un sitio. Luego vas a la barra, y a cambio de dos euros te dan una copa. En esa barra hay varias botellas con vino de distintos tipos. La mayoría son tintos, aunque a la derecha puedes ver una cubitera que refresca unas cuantas botellas de rosado y blanco. Un hombre se encarga de darte las copas, y también de reponer las botellas. La copa que has comprado te da derecho a rellenarla las veces que quieras, y con el vino que quieras. Sólo tienes que levantarte, acercarte a la barra, y echarte el vino que quieras. Si quieres alguno en especial -- de los que tienen disponible, claro --, puedes hablar con el chico que hay en la barra y sin problema.
Al fondo de una de las habitaciones también puedes encontrar un mueble tipo cómoda larga que sostiene, a un lado los platos limpios, y al otro unas cuantas fuentes de las que te puedes servir comida las veces que quieras, depende del hambre que traigas, claro.


Y a la hora de pagar, se paga la voluntad. Sí, como escucháis. Al salir se pasa inevitablemente por la barra. El chico de las botellas de vino -- y su ayudante -- están charlando y despidiendo a sus clientes. Delante de ellos hay un bote de cristal en el que tú pagas la cantidad que crees que has consumido. No hay indicaciones, ni reglas de si te bebes tres copas tienes que pagar equis dinero por cada una, o de si comes o no comes tienes que pagar más o menos. La voluntad, así de simple. Por eso mismo dije que, desgraciadamente, en España no funcionaría.

lunes, 9 de mayo de 2011

Iberia me la lía una vez más

Quién me iba a decir a mí que mi primer post después de volver de España sería para cagarme -- sí, de hacer caquita -- en Iberia. Esa gran compañía que ya me hizo la pinza al reservar un vuelo para ir a España, y que ahora me la vuelve a hacer dejándome tirado en Madrid.
Gracias a tus eficientes trabajadores, Iberia, has chafado muchos de los planes que tenía previstos solucionar esta noche y mañana. El balance asciende a lo siguiente:
  • no llego a Berlín esta noche, llegando mañana a la hora de comer, lo que me obliga a dormir fuera de mi casica nueva, a pegarme un madrugón, y a alargar casi veinticuatro horas mi viaje hacia Berlin
  • pierdo un día de trabajo (eso no es malo del todo ;-)
  • no llego a recoger las llaves de mi nuevo piso, y ahora tengo que esperar hasta mañana a las diez de la noche, con una maleta de 23 kg, hasta que mi vecina llegue de trabajar
  • no tengo muda, aunque cierta gracia no divina ha hecho que echara un paquete de calcetines en la mochila, ya que se me olvidó meterlos en la maleta grande
  • en general, pérdida de tiempo, cansera, y cansancio extra
Muchas gracias por todo Iberia, suerte que se me acaban los 30 minutos de internet que incluyen este paquete de "pringado" que nos regaláis a mí y a los tropecientos a los que habéis dejado tirados en Barajas. Todo gracias a que tus empleados no han sabido gestionar a 8-10 pasajeros en silla de ruedas, y a que a nadie se le ocurrió la feliz idea de retrasar unos 15-20 minutos los vuelos de conexión de la misma compaía Iberia, a pesar de ser los últimos del día. No creo que pagarle transporte, cena, cama, y desayuno a cada uno de los afectados salga más rentable. Menos mal que todo ha terminado.

Por cierto, si alguien sabe cómo gestionar el tema de las reclamaciones que me lo diga. Ayer pusimos casi todos los afectados una reclamación, aunque no sé si realmente servirá de algo. Si alguien ha tenido una experiencia similar previa, por favor, que me lo haga saber. Gracias.