jueves, 17 de febrero de 2011

Siempre ella (2 de 2)

Bueno, os cuento la segunda parte mientras me como un trozo de Toblerone y se me llenan las muelas de empastes, la virgen!! que pejiguera, ¿quién inventaría esto? Por cierto, me he cenado un bocata de jamón que ni salchichas, ni kebap, ni currywurst, ni roulade, ni ná. Tenemos que montar un puesto ya... necesito un camello de sobres de jamón.

Después de esta pequeña muestra de orgullo patrio, creo que me quedé contando cuando me paré en el puente para poder ver todo lo que tenía delante. Una vez me recompuse, decidí seguir corriendo y volver ya para casa, pero por un camino nuevo por si pillábamos alguna sorpresa más.

No corro ni 200 metros y me encuentro el Bundesregierung, o lo que viene a ser en alemán, edificio monstruoso donde trabaja la super amiga de Zapatiesto -- la Merkel -- y todo su equipo de comegambísticos trajeados. Teníais que ver el edificio. En la parte frontal -- la de la primera foto -- se puede ver un cubo gigante de cristal y hormigón blanco presidido por una estatua de Chillida, una especie de peines del viento abrazándose. Pero lo más impresionante es la largura. Yo corrí, corrí, corrí... y corrí, y eso seguía. Con una altura de unas cuatro o cinco plantas -- como los dos brazos que se ven a los lados del cubo -- el edificio se extiende a lo largo del río, como podéis ver en la tercera foto. Supongo que ahí estarán todas las oficinas centrales de cualquier cosa, y que ese es el motivo de que sea tan grande. Por cierto, el prefijo Bundes- significa federación, que el otro día lo pregunté porque tenía ya curiosidad. Alemania es un conjunto de estados federados.


Todo eso era a mi derecha, porque a la izquierda estaba la casa de Paul-Löbe. Esta maravilla es un edificio legislativo que se encuentra a la orilla del río. Como podéis ver en las fotos, tiene infinidad de formas, y en todas las paredes hay algún tipo de fusión cristal-hormigón que te deja embobado. Ya leí hace tiempo que Berlín era un referente para la arquitectura, y no tardé mucho en darme cuenta. Edificios como éste se ven pocos. Por cierto, con luces gana, aunque un día soleado tiene que ser la magia.


Seguí corriendo viendo pasar el edificio del Bundesregierung de nunca jamás, que no se acababa ni pá tiros. Como era bastante repetitivo, decido meterme para el jardín-bosque. De momento empiezo a escuchar música y a ver un aura entre roja y morada. Sale del medio de la oscuridad, de entre los árboles, a ver... ¿un cabaret? Pues sí, un cabaret que parecía un circo de 5 pistas, con tantas luces que parecía un resort de puticlubs. Ahí, sin venir a cuento, en medio de la nada. Sigo corriendo y puedo oír a una mujer cantando, y luego aplausos. Parece que hay bastante gente.


No corro más de 300 metros y me vuelvo a topar con otra maravilla. La casa de la cultura -- The Haus der Kulturen der Welt. Por lo que he podido leer, este edificio es un espacio para albergar cualquier tipo de manifestación cultural, ya sea cine, danza, teatro, pintura,... A lo lejos puedo leer un cartel informando de la Berlinale, que se está llevando a cabo durante esta semana y algunos días más. La verdad es que el edificio está bastante guapo, sobre todo iluminado, que por eso es por lo que os he puesto las fotos. Lo malo es que ese día estaba apagado, pero volveré a pasar a ver si tengo suerte.


Sigo corriendo asimilando todo lo que he visto: los puentes y los edificios de los aledaños, el barrio mestizo, el puente de la vista espectacular, el edificio de la Merkel, el de enfrente, el cabaret, y la casa de la cultura. Mucha tela para un mismo día, tendría que haberlo dosificado, aunque en la guía que utilizo para planearme las rutas no salía tanta cosa. Sin embargo, todavía quedaba algo más: la residencia del presidente.

Obviamente el presidente no iba a vivir en un piso de 30 metros cuadrados, por lo que se pillo este modesto chalet. La verdad es que es un palacio bastante considerable, aunque el diseño no es muy llamativo para lo que ya había visto. Lo que mola es la pedazo de explanada que tiene delante, de un césped limpio de hojas y perfecto que llega hasta la carretera por donde iba corriendo.

Ya no falta mucho para llegar, y la verdad es que me estoy empezando a cansar un poco. Pero antes, no sé cómo me las arreglo, no sé cómo siempre termino pasando por allí, pero siempre aparece. Siempre ella.


El tío los pollos reflexiona:
Vamos, lo mismico que de mi casa al Poli, y del Poli a mi casa. Aunque no me quejo, que conste, que ese aire fresco con olor a hierba que viene desde lo más profundo de Moncada cuando ya vienes de vuelta medio asfixiado, no tiene precio.

2 comentarios:

  1. menudas rutas te buscas para correr!
    no te vas a dejar nada para ver cuando salgas a hacer turismo.


    Si veo la mitad de todo eso cuando vaya.. me volvere tranquila :)

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  2. Lo has conseguido, estamos enganchados al tío los pollos, y con tus corridas conseguiras que terminemos enamorados de esa ciudad. Besos, tu tita

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